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barbarisima

Posada...asesino!!!

Posada...asesino!!! Cada vez que leo en las noticias sobre el tema de Luis Posada Carriles, me entra un intenso escalofrío. Cuesta contener la ira y mantener frías las neuronas para escribir y, sobre todo, denunciar con claridad a este connotado asesino.
El “anciano” a quien hasta protegen por las calles de Miami, acumula tan intenso historial que casi ingresaría al afamado libro de récord por su odio contra Cuba y por la cantidad de actos terroristas organizados y perpetrados en la Isla, de los cuáles es autor este personaje.
Recuerden bien, los que pretenden ocultar información, recuerden bien quienes justifican fianzas, tergiversan hechos y lo llaman solamente “mentiroso” que Luis Posada Carriles se jactó de haber organizado el monstruoso crimen de la voladura del avión de Cubana, en las costas de Barbados, aquel 6 de octubre de 1976.
Cuando asisto a una incomparable función de La Colmenita, dirigida por Carlos Alberto Cremata, disfruto, lógicamente, el espectáculo, pero traigo a la memoria que ese excelente ser humano que es Cremata, quedó huérfano en aquel otoño fatídico, porque Posada Carriles mandó a poner bombas en el avión en el cual iba su padre.
Cremata siempre dice que sus ideas vienen “del más allᔠsu progenitor se multiplica para que los niños rían y sean felices siempre…
Mi amigo Julio Haedo, especialista del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, en la Ciénaga de Zapata, ¡nada más y nada menos! Que en esa histórica región del sur de Cuba, estuvo en el equipo de esgrima que fue a competir a Venezuela. Por azar no estuvo entre los deportistas ganadores de aquel campeonato. Cada año va con sus hijos al mar, a ese Caribe que siente tan cerca, y piensa en sus compañeros esgrimistas, y llora; y reza...
Pepito, tenía cinco años y fue uno de los niños víctima de la epidemia del dengue hemorrágico que causó la muerte en Cuba de 158 personas, entre ellos menores. Nunca quiso la enfermera que le cerró los ojos decir su verdadero nombre. Pepito vivía feliz, soñaba con la escuela, jugaba con sus amiguitos. Su madre nunca se recuperó de la pérdida. El dengue fue también un acto terrorista. Posada sabía…
A Faustino D’Celmo lo vi llorar. Su hijo Fabio, “estaba en el lugar y el momento equivocado” cuando el mercenario hizo que estallara la bomba en el habanero hotel Copacabana. Faustino quiere justicia, los esgrimistas, eternos campeones, que yacen en el fondo del mar merecen justicia. Pepito y tantas otras víctimas deberán descansar en paz.
Son, apenas, ejemplos.
No vengan con el cuento…nadie se lo cree ya en el mundo. Luis Posada Carriles no es un violador de leyes migratorias, ni tan siquiera es un mentiroso. Luis Posada Carriles es un asesino…
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